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viernes, 9 de diciembre de 2011

¿Rendirse?

Alguna vez me lo he preguntado, todos nos lo hemos llegado a preguntar en algún momento.
Si piensas que vas a fallar antes de intentarlo significa que estás aceptando la derrota, esa será la consecuencia.
Es cuando no pones atención a los obtáculos, y no ves que nada te detenga...
es cuando realmente llegarás a la meta, sin antes haberte rendido.
En el camino siempre habrá gente que se burle, que no crea en ti. Estos que dicen que te vas a rendir y que mejor que lo dejes son aquellos que nos influyen, pero hay que hacerles ver que eso no es así, que tú puedes. Hay que desafiarlos.
Cuando los que ven tu esfuerzo, y ven cómo poco a poco avanzas... comienzan a creer en ti. Sorprendidos crean una esperanza en tu logro, en tu progreso, hasta donde has podido llegar.
Avanzar, avanzar, avanzar... hay llegar a meta, conseguir los objetivos, sin ver los obstáculos. Creer en uno mismo, no importa lo que cueste, hay que conseguirlo siempre dando lo mejor.
No rendirse, ni darse por vencido. Nunca.



En esta vida hay que mirar hacia adelante, sin ver cada obstáculo que día a día se nos interpone.
Lo podemos aplicar en nuestros estudios. Mucha gente te criticará, te intentará hacer creer que eres inferior, que no pintas nada. Ahí es cuando tenemos que sacar fuerzas y hacernos ver, progresar, adquirir cosas nuevas, aportar. Ahora bien, no tratarlos como nos trataron a nosotros, sino como uno más que también puede mejorar y alcanzar sus objetivos. Es preferible mayor compañía para llegar al destino que hacerlo en soledad.


También lo podemos aplicar a nuestros hobbies, deportes por ejemplo. El rendirse es cosa de cobardes. A lo largo de mi trayectoria en el deporte he aprendido que después de todo lo entrenado ya que he llegado ahí... ¿por qué rendirse?. Motiva cuando no puedes más, cuando apenas te queda saliva, y oyes a lo lejos una voz "Tú puedes", "Sigue", "No queda nada"... se quedan en susurros que cada vez se hacen más fuertes. Te das cuenta que aunque tu cuerpo te diga que no puede más, tú cabeza te dice que sí queda algo más de fuerza. Es la conclusión de que el deporte no es sólo cuestión de físico, sino de psíquico.
Más de una vez me he encontrado con personas que físicamente valían, pero a la hora de las pruebas fallaban, esto se debía a su falta de motivación y creencia en sí mismo, ¿o no?.

Es mi pequeña reflexión, lo que cada día me pregunto y rechazo con un No me voy a rendir.

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